10 cosas que aprendes cuando creces, estudias o trabajas solo con mujeres

Cuando le cuento a las personas que mi vida está rodeada prácticamente de puros grupos de mujeres, muchos me preguntan: “¿Y cómo aguantas?”. Sinceramente no fue sencillo al principio. No obstante, te puedo asegurar que he podido sacar lo mejor de estas experiencias. Estas son las 10 cosas que aprendes cuando convives más del 80 % del día solo con mujeres.

Pero antes algo de historia

La verdad es que estar en grupos de puras mujeres nunca fue mi mayor aspiración. No obstante mi carrera y el estilo de vida que llevo me han llevado a convivir cada día con puras mujeres. Estudié Diseño de moda, por lo que 100 % de mis compañeras eran mujeres. El día de hoy el equipo de trabajo al que pertenezco se reduce aproximadamente a 13 mujeres y 3 hombres, que casi nunca veo. Por si fuera poco, mis actividades personales, como yoga, clases de meditación, natación e incluso de box están repletas de mujeres. Para este momento seguro piensas: “¿Cómo no te vuelves loca?”. En realidad convivir con tantas chicas puede ser bastante divertido.

1.- Cuando un grupo de mujeres se apoyan unas a otras es…

¡Wow! No existe otra expresión para este acontecimiento que podría parecer casi divino. He comprobado que cuando un grupo de mujeres deja de ponerse el pie la una a la otra, encuentras un grupo de apoyo que te permite aprender y crecer. Es fabuloso encontrar un grupo de mujeres dispuestas a dar la mano y a ayudar a las demás.

2.- Siempre puedes aprender algo de las demás

Todas las mujeres somos diferentes. Algunas nos caen bien, otras no tanto, pero sin duda siempre hay algo que rescatar de las demás. Cuando convives con tantas mujeres es indispensable fijarte más en lo positivo que en lo negativo. Creo que esta es una valiosa lección porque las mujeres podemos ser muy malas cuando así lo queremos.

3.- Aunque no estés de acuerdo con las demás, el respeto es importante

 En especial cuando convives con personas que tienen la misma cantidad de hormonas que tú. Si algo he aprendido de convivir con tantas mujeres es que para llevar la fiesta en paz, debes ser super respetuosa con todas, así no te caigan muy bien. Siendo una mujer neutral, pasas inadvertida por las chicas malintencionadas (siempre hay alguna).

4.- A veces es mejor solo escuchar y reservarte tus comentarios

Somos mujeres, así que nos gusta ser escuchadas, contamos nuestros problemas para sacarlos no precisamente buscando un consejo. Nunca de los nunca asumas que una mujer esta buscando un consejo cuando te está contando algo de su vida privada. Solo recuerda que escucharla siempre será un alivio para ella.

5.- Nunca le sigas la corriente a un mujer herida

Hay de mujeres a mujeres, y cuando tratas con las que aman hacerse las víctimas puedes tener muchos dolores de cabeza. Antes de que esta personita acabe por colmar tu paciencia, córtala de tajo. Siempre es mejor no seguirle la corriente a las mujeres heridas o negativas, ya que si lo haces quizá regresen más de tres veces a contarte sus problemas.

6.- Mantener la distancia cuando es necesario

A ninguna mujer le gusta que le digan que exagera, pues cada una tiene su forma de ser y actuar. Para tener la paz que se necesita entre la relación de mujer a mujer, es mejor que no compares tu situación con la de las demás. Trata de ser comprensiva y en todo caso mantén la distancia. A veces las hormonas nos juegan malas bromas. El día que tus compañeras o amigas no estén en un buen mood dales espacio.

7.- Que la paciencia se vuelva tu mantra diario

Así como hay hombres de todo tipo, también las hay mujeres. No obstante, solemos ser un poco más intensas en eso de las emociones. Lo ideal para lidiar con tantas mujeres y emociones a la vez es hacer de la paciencia tu mantra diario.

8.- La sincronización ¡sí existe!

Es natural, cuando te llevas bien con un grupo de mujeres los ciclos de menstruación se unen por alguna extraña razón.

9.- Es prácticamente imposible ponerte en los zapatos de otra mujer

Las mujeres guardamos muchos secretos, experiencias y sentimientos. Aunque a algunas personas las dejamos pasar más que a otras, es prácticamente imposible saber a ciencia cierta lo que pasa por la mente de tus amigas. Lo único que podemos hacer es estar a su lado, apoyar y apapachar.

10.- Tus emociones son tuyas y las de ellas de ellas

No te comas las emociones de las demás. Cuando convives en grupos de muchas mujeres, las emociones se hacen presentes más de una vez al mes. Involucrarte con los problemas de cada una de tus amigas no es una buena idea. Preocúpate de tus propios problemas y deja que tus amigas se preocupen por los suyos. Involucrarte de más solo te traerá muchos dolores de cabeza.

En realidad, convivir con tantas mujeres no ha sido del todo fácil, pero aun así no lo cambiaría por nada. El día de hoy suelo ponerme de malas cuando escucho las voces de muchos hombres a mi alrededor. Supongo que es parte de mi adaptación.

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