Tomé clases de danza árabe y me llevé una sorpresa

Cuando entré a la universidad era una obligación tomar alguna clase que no tuviera nada que ver con la carrera. La universidad te ofrecía talleres de pintura, teatro y diversas clases de baile, como salsa, jazz, hip hop y danza árabe. Y opté por la última. Sabía lo básico de este baile, pero no cuáles eran las técnicas. Sobre todo, desconocía si al final había tomado la decisión correcta y si me gustaría la danza árabe. Al final me llevé una gran sorpresa.

Nunca pensé tomar clases de este baile

Cómo mencione antes, la universidad nos daba la opción de elegir algún taller durante el primer semestre de la licenciatura. Al momento de decidir en cuál inscribirme ya todos estaban llenos. Yo quería hip hop, pero era uno de los que tenía más demanda y, por ende, ya estaba lleno. Las únicas opciones eran salsa, teatro y danza árabe. La salsa no me llamaba mucho la atención y para actuar no soy buena, por lo que decidí inscribirme en danza árabe. Nunca me pasó por la mente que algún día tomaría clases de danza árabe. En la preparatoria tenía una compañera que iba a clases de esta danza y me comentaba lo bien que se la pasaba. Me acordé de sus palabras y por eso decidí tomar ese taller. Si a ella le gustaba, tal vez a mí también.

La primera clase

Los primeros días de clase en la universidad habían llegado. Y una de las primeras clases que tomé fue la de danza árabe. Entré al salón y vi a varias chicas de otras carreras. Todas éramos muy tímidas al principio. Eran nuestros primeros días como universitarias y no nos conocíamos. Minutos después, entró la maestra. Era una chica un poco más grande que nosotras y siempre fue muy linda con todas. Nos explicó que al final del semestre presentaríamos una coreografía que verían todos los alumnos de la universidad, así como algunos padres de familia y maestros. En ese momento quería abandonar la clase. ¡Vaya lío en el que me había metido! No me gustaba bailar frente a otros y menos si sabía que iba a bailar con algún traje algo sexy. Pero no tenía opción, ya me había inscrito en esa clase y había sido mi decisión, así que tenía que continuar. Además, tal vez podría aprender a mover las caderas como Shakira.

La danza árabe terminó gustándome de más

Después de varias clases, comencé a aprender los movimientos principales de la danza árabe. Me di cuenta que de verdad es difícil mover la cadera como Shakira. No es nada fácil, requiere práctica y para perfeccionar los movimientos pueden pasar varios meses. La verdad es que yo nunca lo conseguí a la perfección, aunque si vi un cambio conforme pasaban los meses. Durante este tiempo, poco a poco la clase fue gustándome mucho y se convirtió en una de mis favoritas. Era dos horas en las cuales podía relajarme y olvidarme de ciertos proyectos que tenía que hacer en otras materias. También vi cambios en mi cuerpo y tan solo bailando.

Los beneficios

Recuerdo que después de cada clase podía sentir cómo habían trabajado mis caderas y mi cintura. Además, las plantas de mis pies dolían. Para mover la cintura y la cadera, primero debes de aprender a tener equilibrio y a caminar sobre las plantas del pie. Esta parte del cuerpo es la que hace el trabajo. Muchos piensan que es solo mover la cadera y ya, pero el truco está en los pies. La cosa se complica cuando, al mismo tiempo, tienes que mover la cadera y los brazos. Debes estar muy concentrada. Me pasaba que cuando movía los brazos me olvidaba de mover la cadera o viceversa. Los beneficios de este baile es que trabajas tu cintura y puedes reducirla tan solo bailando. Yo lo noté. A los pocos meses mi cintura se redujo y lo había conseguido sin pasar horas en el gimnasio. Sin duda regresaría a tomar una clase de danza árabe. Me encantó y te la recomiendo al cien por ciento. Es un baile que le dará varios beneficios a tu cuerpo.

 

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