Ni esquelética ni pasada de peso; hábitos de una mujer sana

En estos tiempos, las chicas fitness han puesto en práctica un sinfín de buenos hábitos. Por otra parte, no tienes que estar esculpida por los dioses para ser una mujer sana. Seamos realistas: ¿cuánto tiempo tienes al día para cocinar, trabajar, asear la casa, arreglarte y, sobre todo, dormir? Vivimos en un mundo donde todo corre aceleradamente y lamentablemente a veces llegamos a los extremos que son nocivos para nuestra salud.

Así que ni esquelética pero tampoco pasada de peso. Debemos encontrar el equilibrio para estar sanas y a gusto con nuestra figura. Finalmente el tiempo apremia y debemos hacer lo que sea por ganar por lo menos una de sus batallas. Sigue los hábitos de una mujer sana ¡no te malpases!

Come regularmente

Comer regularmente acelera tu metabolismo. Evita mal pasarte. Nuestro cuerpo necesita una fuente de energía regular que le brinde los nutrientes necesarios para mantener en buen estado. La clave para alimentarte como una mujer sana sin exagerar es checar las porciones y, sobre todo, vigilar la calidad de los alimentos que estás consumiendo. Mientras más naturales sean los alimentos que ingieres, mucho mejor para ti. Te proporcionarán los nutrientes que necesitas para que tu metabolismo funcione adecuadamente y tu cuerpo te dé la energía necesaria para realizar tu actividades diarias.

Dile “no” a los fritos

Por nada del mundo ingieras alimentos fritos; son malísimos para tu salud. Si se te antojan puedes optar por consumirlos de vez en cuando. La recomendación es dejar la comida frita y chatarra para las ocasiones especiales. La razón es que están cargados de grasas malas que solo elevan los niveles de colesterol y triglicéridos en tu cuerpo. Al preparar tus alimentos opta por asarlos u hornearlos, son más sanos y ricos porque además de mantener sus nutrientes, conservan su sabor.

Date un gustito pero no exageres

Tener un gusto de vez en cuando es bueno, comer saludablemente no se trata de esclavizarte a un régimen espartano, sino de mantener el equilibrio en tu alimentación. Esta no debe ser un hábito tortuoso, sino una forma de mostrar amor a tu figura. Dale el amor más sano que merece y de vez en cuando consiéntete con alguna golosina. La vida es para disfrutarse.

 Muévete más

Siempre ten el compromiso de mover a tu cuerpo un poco más. Las responsabilidades de hoy en día nos obligan a mantenernos sentadas por demasiado tiempo. Sal a caminar al parque o involúcrate en alguna actividad deportiva. Las mujeres saludables gustan del ejercicio diario no por intentar verse más delgadas o marcadas, sino para estar fuertes y sanas. Conocen perfectamente su cuerpo y el ejercicio les da estabilidad.

Sonríe todo lo que puedas

¿Que sería de la vida sin una sonrisa? No importa qué tan mal pueda estar el día de hoy, una mujer sana tiene el buen hábito de darle una sonrisa a la vida. El optimismo debe ser parte de tu día a día. La meditación, yoga, taichi y otros métodos para desarrollar el mindfullness pueden hacer de tu vida una experiencia más tranquila y saludable.

Hazte un chequeo

Está bien hacer ejercicio y comer bien, pero no siempre es garantía de estar saludable. Acude al médico para someterte a chequeos regulares de acuerdo a tu edad o cada seis meses. Es preciso vigilar los niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa, etc. pues a veces pensamos que estamos comiendo de lo mejor, cuando en realidad no lo estamos haciendo del todo bien. Busca a un especialista, es mejor prevenir que esperar a que tu cuerpo te obligue a escucharlo.

Este video te puede gustar