Cosas que le pasan seguido a las chicas con pompis grandes

Las chicas con pompis grandes a veces sufrimos un poco. Tal vez no más que las demás chicas con busto pequeño o sin pompis, pero es un hecho que en este mundo nos gusta sentirnos identificadas y, seguramente, si tú tienes pompis grandes te ha pasado frecuentemente lo que a mí. Así que ríe conmigo un poco y cuéntame qué te ha pasado a t.

Tu novio se ríe de ti cuando te estás poniendo los jeans

Afortunadamente existe la tela stretch, porque, si no, la tarea de ponerte jeans ajustados sería completamente una misión imposible. Si tienes pompis grandes y una cintura pequeña, seguro saltas a la hora de ponerte los jeans. Esta es la única forma en la que puedes entrar en ellos. Y si estás en tus días ya ni hablamos, jajaja; mejor usar vestido. A mí me encanta ver las caras que pone mi novio cuando intento entrar en los jeans, pues al menos así nos reímos los dos.

El cabello largo y las pompis

Ya sé, cero agradable, pero seguro te pasa todo el tiempo. Te bañas y todo es perfecto, hasta que después de unas horas notas que hay un poquitín de melena atorada en cierta hermosa parte de tu cuerpo. ¿Cómo llega ahí? Ni idea, solo es algo que pasa. Y quizás esto le ocurre hasta las chicas que no tienen tanta pompi. En lo personal, creo que es la cosa más creepy que trae consigo este hermoso atributo. 

Amas como se te ven las prendas pegaditas

Si tienes las pompis grandes de forma natural, nunca tienes que preocuparte por cómo se te ven los vestidos pegados. Lucen muy sexys y bonitos… pero, ¡aguas!, porque no son la prenda más cómoda para utilizar. Si hay algo que a mí me super choca de traer vestidos pegaditos es tener que estar bajándolos, porque en cualquier momento tu retaguardia puede salir a saludar.

Tus novios aman darte palmadas

Es algo extraño, pero siempre me ha pasado. ¿Cuál es su obsesión con estas palmadas? No tengo idea. Lo que sí sé es que no he tenido un novio que pase por alto estas palmadas de “amor”. Al parecer, es muy divertido, pues lo hacen cada vez que te encuentran de espalda. Al principio era algo que a mí me chocaba y aunque no permito que lo hagan en público por obvias razones, se ha vuelto como un signo de complicidad con mis parejas. Es como un beso, pero un poquito más íntimo.

Hay más situaciones que sufrimos las chicas con pompis grandes. Por ejemplo, no encontrar pantalones, o ser el centro de atención en el gimnasio. Cuéntame, ¿qué es lo más gracioso que te ha pasado?

Este video te puede gustar