6 pasos para dejar de ponerle excusas al ejercicio

Todas sabemos que debemos hacer ejercicio, pero no todas lo hacemos o lo abandonamos después de un tiempo. Muchas veces esto ocurre porque ponemos excusas para hacer ejercicio. Esto únicamente nos hace daño a nosotras y a nuestro cuerpo, así que lo mejor es quitarnos estas telarañas mentales y dejar las excusas de una vez por todas. Este tipo de fortaleza mental beneficiará a muchas facetas de nuestra vida, no solo a nuestra salud.

1. Analiza tus excusas

Fíjate cómo hablas en tu vida diaria. Ahora identifica cuándo pones excusas, qué excusas dices y a quién se las das. El primer paso es reconocer el problema para poder decidir cómo atacarlo. Además, si estabas en negación, ser sincera contigo misma te ayudará a resolver este problema rapidísimo.

2. Conoce el verdadero motivo

No hay una cura única para todo tipo de pretextos, cada una se origina de una parte diferente de ti. El motivo más común suele ser la baja autoestima que nos genera miedo. Los temores más comunes suelen ser el miedo a equivocarnos y a lo que digan los demás. Si temes equivocarte recuerda que eres humana y tienes derecho a ello y la responsabilidad de aprender y corregir tus errores. Cometer el error solo es malo cuando no aprendes nada o no haces nada por repararlo. Si temes a la opinión de los demás, debes saber que es más importante lo que piensas tú de ti misma y convendría aumentar tu autoestima.

3. Busca cómo cambiar tu actitud

Una vez que identifiques qué situaciones te producen ganas de excusarte, haz un esfuerzo mental por confrontarlas de otra manera. Mantente alerta a las oportunidades de asumir tu responsabilidad y cambiar tu actitud. Por ejemplo, si detectas que pones pretextos para ejercitarte en público puedes comenzar desde tu casa hasta que ganes la confianza o ejercitarte cuando esté más vacío.

4. Sé honesta contigo misma

Esto no se trata de hacerte cargo de todos los problemas que se te presenten. Más bien se trata de ser sincera al hacerte cargo de aquello que te puedes responsabilizar sin excusas. Sin embargo también debes conocer tus limitaciones y reconocer cuando alguien más debe hacerse cargo y cuándo necesitas pedir ayuda.

5. Asume tu responsabilidad

Tú eres responsable de tus actos y sus consecuencias. Esto implica que te hagas responsable de las decisiones que tomes. No pongas excusas cuando algo sale mal ni trates de buscar a quien culpar. Esto implica que en ocasiones tendrás que dar la cara y buscar manera de resolver las primeras consecuencias. Por ejemplo, si llevas años sin ejercitarte no debes excusarte diciendo: “así soy”, “el ejercicio no es para mí” o ponerte a criticar a quienes van al gimnasio como “flacas” o “anoréxicas”. Más bien si sabes que necesitas algo de ejercicio al día para mejorar tu salud, comienza por hacer lo poco o mucho que puedas para tener mejor calidad de vida y hasta ponerle el ejemplo a tu familia. No puedes recuperar los años que no hiciste ejercicio, pero tienes todo el poder de cambiar los años que tienes por delante.

6. Persevera

El cambio no será instantáneo. Muchas veces decimos excusas como primera reacción ante cierta situación por lo que es difícil quitarnos esa costumbre. Sin embargo no es imposible. Si te mantienes constante en tu esfuerzo por cambiar verás los frutos de tu esfuerzo y con el tiempo será mucho más fácil. No te rindas a la primera, es hora de mostrar de qué estás hecha.

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