Vellos enterrados, ¿cómo solucionar el problema?

A la hora de depilarnos, una de las principales molestias que padecemos es respecto a los vellos enterrados. Si no tenemos los cuidados necesarios nuestra piel puede sufrir daños. Tranquila, a pesar de que es algo común, es posible hacer algo al respecto.

Foliculitis, una infección muy común

Es una infección que sufren principalmente las chicas que van al gimnasio o que recurren a ciertas técnicas de depilación. Los leggings o neoprenos para hacer ejercicio no ayudan mucho, te darás cuenta si notas pústulas (granitos de pus en la zona alta del tronco y la espalda). Además, algunos corticoides o suplementos alteran la piel. Las personas con mayor producción de sebo, sobrepeso, sudoración u obesidad también tienen riesgo de sufrir foliculitis. Quienes se depilan con cera o máquinas eléctricas son más susceptibles, debido a que al pelo se le dificulta la salida a través de la piel.

Vellos enterrados, ¿cómo quitarlos?

Generalmente el vello se abre camino por sí solo, pero si se le manipula en exceso puede haber una infección. Existe el riesgo de que una foliculitis superficial se convierta en una infección más profunda que termine en forúnculos, abscesos, celulitis o impétigo contagioso. Para eliminar esos vellos es necesario acudir con el dermatólogo, para que él sea quien los retire. En caso de que quieras depilar tu piel pero tengas vellos enterrados, recurre al láser. Evita métodos apresurados como el afeitado, ya que solo dañará tu piel.

Cuidados extra

Es necesario tener buenos hábitos de higiene para evitar más vellos enterrados, por lo que se recomienda usar agua y jabón antiséptico. Procura no usar prendas gruesas o de tejidos sintéticos que dificulten la transpiración. Son mejores las telas de algodón o lino.

Ante cualquier problema que notes en tu piel acude con el dermatólogo para que te dé el tratamiento adecuado.


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