Tuve que desintoxicar mis uñas antes de que fuera demasiado tarde

Mi primer acercamiento con el maquillaje fue con el esmalte de uñas. Desde pequeña me gustaba ver mis uñas con un poco de color. Disfrutaba enormemente utilizar esmaltes con glitter o figuras. Incluso tenía una colección interminable de esmaltes. Más tarde experimenté con el gelish y otras técnicas. Por tanto, siempre las traía esmaltadas, hasta que un día tuve que desintoxicarlas.

Fanática del esmalte desde siempre

Desde muy pequeña amaba pintar mis uñas con esmaltes con glitter. También amaba decorarlas con colores neón, figuras y combinaciones extravagantes. Para eso las limaba y las dejaba medianas y semiovaladas. Además, agregaba un tratamiento para fortalecerlas. Después aplicaba el esmalte que me duraba unos dos o tres días. En este sentido los diseños me aburrían muy rápido por lo que cambiaba las manicura constantemente. Prácticamente todos los días de mi vida lucía las uñas pintadas y no veía ningún problema en ello.

Comencé a probar nuevas técnicas

Durante un tiempo estuve muy a gusto con las manicuras caseras, pues me gustaba manifestar mi creatividad en estas. Además, era un tanto relajante hacerlo. En especial luego una larga jornada de trabajo o escuela, pues lo tomaba como tiempo dedicado exclusivamente a mí. Sin embargo, veía las tendencias y nuevas aplicaciones. Siempre me resistí a ellas pues sabía que eran un tanto dañinas para mis uñas. No obstante, mi curiosidad era tanta que tuve que probarlas y comencé con la más fuerte: el gelish. Recuerdo que elegí una manicura sencilla para no lastimar mis uñas. No tuve ningún problema y comencé a hacerlo más seguido.

Dejé de cuidar mis uñas

Si cuando utilizaba barniz procuraba dejar descansar a mis uñas por lo menos un par de de días y aplicaba tratamientos. Con el gelish no las dejaba descansar en ningún momento. Además cada vez utilizaba técnicas un poco más agresivas, como las uñas diamante o aquellas que levaban un poco de pedrerías. Esta cavando la tumba de mis uñitas y no tenía ni la menor idea o tal vez sí, pero prefería ignorarlo.

Tuve que dejarlas descansar sí o sí

Finalmente, un día dejé mis uñas sin esmalte y la pasé muy, muy mal. Para comenzar tenían un color extraño y se sentían muy débiles. Ya no crecían tan rápido y se quebraban todo el tiempo. Por más tratamientos que utilizaba, mis uñas no regresaban a la normalidad. Por tanto, dejé se usar esmalte durante un mes. Sólo así  volvieron a la normalidad. Ahora las pinto, pero tengo ciertos cuidados para que no me suceda lo mismo.

  • Dejo que mis uñas descansen por lo menos tres días.
  • Utilizo por lo menos tres días a la semana un tratamiento fortalecedor.
  • Limo mis uñas y no dejo que crezcan demasiado.
  • Exfolio mis uñas por lo menos una vez cada 15 días.

¿Cómo desintoxicas tus uñas?

 

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