Me puse bótox como medida preventiva… ¡y lo amo!

El novio de mi mejor amiga es cirujano estético y ella un día llegó a platicarme que él le había inyectado bótox… ¡Teníamos 26 años! Obviamente la taché de loca. Y ella me explicó que lo hacía como medida preventiva porque así retrasaría la aparición de sus primeras arrugas. Ok, la información venía directo de un cirujano, pero aún así me mantuve escéptica al respecto. ¡Hasta que cumplí 30 y empecé a notar varias arrugas en mi frente! Sin dudarlo corrí con ella y bueno, me puse bótox como medida preventiva y ahora lo amo. Aquí te cuento cómo funciona.

Previene porque no se mueve

Creo que desde el principio nos han vendido al bótox como un remedio para las arrugas. Es decir, ya que tienes arrugas, te lo pones las ves desaparecer. Lo que no nos han dicho, y que hoy te comparto, es que si lo usas como medida preventiva, antes de que las arrugas aparezcan, ¡es mejor!  Esto se debe a que muchas arrugas son causadas no sólo por la edad, sino por las expresiones faciales que hacemos todos los días. El bótox limita estos movimientos pues tensa el músculo y el resultado: no arrugas.

¿Y la expresión facial?

Probablemente estás pensando que no te quieres ver como esas mujeres de 60 años adictas al bótox que perdieron toda movilidad en el rostro. Lo mismo pensaba yo, pero, tranquila, obviamente hay niveles y también todo depende de la cantidad de bótox que te apliquen. En mi caso, por ejemplo, soy una persona que gesticula mucho al hablar, así que tampoco quiero quedar como momia. La cantidad que me ponen es una sola unidad distribuida en la frente en puntos específicos, y listo.

¿Y cada cuánto me lo tengo que poner?

Es la primera vez que me hago un tratamiento invasivo o que implique agujas y la verdad es que me daba mucho miedo. Uno de mis temores más grandes al ponerme bótox era volverme adicta pues he escuchado de muchos casos… Así es como “las mujeres momia” empezaron. Resulta que cuando se utiliza como medida preventiva, los expertos recomiendan ponérselo cada seis meses. A mí me parece mucho y ¡tampoco es nada barato! Ahora acabo de ponérmelo por segunda vez (a punto de cumplir 31) y la primera fue exactamente hace un año. ¡Me duró un año exacto! El cirujano me explicó que cada piel es diferente y habrá quienes lo absorban más rápido. Afortunadamente la mía no lo absorbió así. Mientras sientas que tienes el efecto todavía, cada seis meses a un año es lo adecuado.

Ventajas y desventajas

Estoy segura de que gran parte de las personas que me leen en este momento estarán pensando ¡qué loca! Y otras ya se lo quieren poner también. Lo cierto es que como todo en la vida: tiene ventajas y desventajas. Entre las ventajas más obvias está el hecho de que retrasas enormemente los signos de envejecimiento y esto a la larga te ahorrará tratamientos y productos. Por otro lado, tiene desventajas, como el hecho de que lo tengas que hacer frecuentemente, el costo no siempre accesible y la posibilidad de que te vuelvas dependiente, como con cualquier tratamiento cosmético. Al final tú decides, yo te cuento mi experiencia para que tengas más con qué comparar y si lo usas, ¡platícame cómo te fue!

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