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Esto es lo que aprendí de mi primera y última depilación brasileña completa

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La depilación es todo un tema. Aún se discute si es bueno o malo depilarse. También se habla de las diversas técnicas depilatorias y su efectividad. Algunas son más dolorosas que otras, sin embargo, hay experiencias que pueden hacerte desistir  y no volver a intentar depilarte.En esta ocasión te contaré lo que aprendí de mi primera y última depilación brasileña…

La pelea con el vello púbico

Existen muchas mujeres que no se sienten cómodas con su vello púbico. Olvidan que tiene una función específica: protegerte de cualquier posible infección. También reduce la fricción y el impacto entre genitales durante las relaciones sexuales. Por eso debes ser muy cuidadosa al depilarlo, ya que puedes dejar alguna lesión en tu piel por la que entren las bacterias y generen infecciones. Esto no quiere decir que la depilación sea mala, sólo que debes ser consciente de las posibles consecuencias que esto puede traerle a tu cuerpo.

Depilación brasileña

Muchas chicas recurren a la depilación brasileña cuando tienen un viaje a la playa. De esa forma pueden utilizar su bikini favorito sin temor a que se vea su vello. Este método de depilación consiste en retirar todo el vello púbico desde el folículo. Para realizarlo utilizan cera caliente la cual les asegura que el vello no crezca por un periodo de dos semanas. Algunas personas deciden retirar el vello de las ingles y dejar un poco en el centro, esto depende del gusto de cada quien. Entre las consecuencias de este método se encuentran la irritación y la probabilidad de infecciones.

Lo que aprendí de mi primera y última depilación

Siempre he pensado que todos los métodos de depilación traen consigo irritación y enrojecimiento. Además, el periodo que mi piel permanecía sin vello era muy corto Por tanto, decidí intentar esta técnica. Acudí a un centro de belleza para que el procedimiento fuera seguro, limpio y sin complicaciones… o eso creí. La señorita que me atendió fue ruda y quitó el vello sin siquiera avisarme, por tanto, el dolor fue mayor. Después, mi piel comenzó a sangrar levemente. Para ello me dio una pomada para quitar la inflamación y el enrojecimiento. No obstante mi piel continuó irritada por varios días y me dolía al mínimo roce. Después de esa experiencia jamás lo intenté otra vez.


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