Extensiones de pestañas… no lo vuelvo a hacer

Si hay algo que odio es pasar horas y horas intentando lucir las pestañas perfectas. Siento que aunque tenga el rímel perfecto, nunca estoy cien por ciento convencida de cómo quedan. Y si logro que queden bien, pierdo mucho tiempo haciéndomelas. Veía a muchas amigas felices con extensiones de pestañas, así que decidí probarlas… No fue una buena idea. Cuando se cayeron, ¡se cayeron junto con las mías! Para que a ti no te ocurra lo mismo, aquí te cuento mi experiencia. Espero te funcione y ¡que tus pestañas queden de lujo!

“¡Ándale, ponte unas!”

Siempre hay una amiga que te convence de algo. En este caso, así fue. Una amiga mía que se ponía extensiones de pestañas me habló maravillas de ellas. Y la verdad es que cuando vi que se levantaba viéndose casi lista sin gran esfuerzo, dije: “¡quiero también!”. Así que compramos todo y una tarde, ella me las puso. Nunca me había puesto algo en los ojos, así que me ardieron muchísimo por el pegamento. Fuera de eso, todo bien. Duraron tres semanas y amé no tener que ponerme rímel. Las dejé, hasta que empezaron a caerse solas. Hasta ahí todo bien, ¿cierto?

¡Una más!

Se cayeron esas pestañas y decidí ya no ponerme de nuevo. Me encantó ahorrar tiempo pero sentí que se veían muy exageradas para el día a día. Hasta que me fui de viaje. Era un viaje con mis amigos y probablemente saldríamos todas las noches, así que creí que era la ocasión perfecta, pues me ahorraría mucho tiempo maquillándome. Y sí, me salvaron de estar horas frente al espejo todas las noches y ¡se veían increíbles con mis looks para salir de antro! Esta vez ya no fui con mi amiga, decidí ir a una estética donde anunciaban que eran profesionales.

Mi amiga era más profesional

A la semana de habérmelas puesto, regresé de mi viaje y empezaron a caerse. Solo una semana después. Pero ese no fue el problema: ¡se cayeron junto con las mías! Mis ojos estaban pelones. Obviamente entré en pánico y fui a ver a las “especialistas” que me las había puesto y no se hicieron responsables. Así que le pregunté a más conocidas dónde se las ponían y me mandaron, ahora sí, con una especialista en pestañas. No podían ponérmelas de nuevo ya que las extensiones se pegan desde las pestañas naturales y pues, no había tales. Así que lo único que pudimos hacer fue aplicarme un serum con vitaminas para propiciar que crecieran más rápido. La buena noticia es que con ayuda de ese suero no tardaron tanto en crecer. Por supuesto que después de ese susto, no me quedaron ni tantitas ganas de volver a ponerme nada postizo.

No vayas con cualquiera

Yo aprendí a la mala, pero ahora entiendo que en cuestiones de belleza, nunca hay que dejarnos en manos de cualquiera. La estética a la que fui se veía como cualquier otra y la encontré por cercanía, pero para nada era profesional. Antes de que elijas dónde hacerte algún tratamiento pide referencias, ya sea con tus amigas o en internet. Para cosas como el cabello, puede que no pase de un mal corte, pero si es otro procedimiento, siempre será mejor preguntar.

Fíjate en esto

Para que no te ocurra lo que a mí, hay varios detalles que te dirán si te las están poniendo de la manera correcta o no. El proceso dura alrededor de 90 minutos a dos horas. Durante esas dos horas deberás mantener los ojos cerrados y el profesional te colocará las pestañas una a una, sobre las naturales, no al lado. Fíjate que el pegamento que utilicen sea quirúrgico, pues este no es riesgoso para el ojo y, sobre todo, que no esté caducado. Una vez colocadas, deberás esperar en torno a 48 horas sin mojarlas. Pasado ese margen, podrás meterte a nadar sin miedo. Y de preferencia, no duermas boca abajo, esto hará que duren más.

¿Probarías las extensiones de pestañas

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