Este tratamiento, ¿es mejor que el bótox?

Las arrugas son la peor pesadilla de casi todas las mujeres. Saben que ese signo representa llegar a una edad en la que todo cambia de manera drástica. No por nada, cada año se gastan miles de peso en cremas y productos antiarrugas. Una de las soluciones que han tenido gran popularidad es el bótox. Sin embargo, tal parece que ahora hay otro tratamiento igual de eficaz para desvanecer las arrugas.

Lucha contra los signos de la edad

Si algo aterra a una mujer es el “fin de su belleza”. Desafortunadamente nos enfocamos en que la única belleza es la externa, cuando no es así. En fin, esa es otra historia. La cuestión es que conforme avanzan los descubrimientos de la ciencia, van surgiendo nuevos y tal vez mejores aliados para luchar contra los signos de la edad.

Lo último para combatir las arrugas

El bótox, hasta hace unos años, era la revolución para la lucha contra las arrugas. Ahora, ThermiRase es la opción. Es un tratamiento innovador que combate los signos de edad. En Estados Unidos y España ya es un éxito. Consiste en una radiofrecuencia que aplica calor a unos 80ºC sobre los nervios que causan arrugas de expresión. El tratamiento provoca que los nervios queden “desactivados” haciendo que la piel se alise casi de manera instantánea.

Diferencia entre ambos tratamientos

El bótox adormece los músculos y el efecto dura de cinco a seis meses. El ThermiRase duerme los nervios haciendo que queden desactivados por alrededor de año y medio. Es decir, este tiene efectos a largo plazo.

Aplicación

Al ser un proceso nuevo, los profesionales necesitan tener la información y formación necesaria para brindar el tratamiento de manera adecuada. Es recomendable que la técnica sea aplicada por profesionales que tengan experiencia en el ámbito quirúrgico. A pesar de ser una técnica poco invasiva, se aplica de manera directa en los nervios faciales. Es importante saber bien en dónde se puede o no actuar.

Fases durante la sesión

  1. Se usa un neuroestimulador para que los nervios se hagan visibles. Al localizarse, se aplica anestesia local sobre los puntos a tratar.
  2. Para el segundo paso se introduce una cánula que aplica calor al nervio para dormirlo. El resultado es de manera inmediata, así se sabe si ya se puede o no trabajar en el nervio.
  3. Las descargas duran aproximadamente un minuto, aunque los primeros segundos pueden ser incómodos.

Cada persona necesitará distinto número de sesiones de acuerdo al estado en que se encuentre su piel.

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