DIY para decirle bye a los vellos enterrados

Muchas veces, al depilarnos, terminamos dañando nuestra piel porque no usamos de manera correcta nuestras herramientas. Justo cuando queremos lucir nuestras piernas, nos damos cuenta que tenemos vellitos enterrados. La buena noticia es que sí hay algo que podemos hacer para decirles bye.

Aparición de los vellitos enterrados

Cuando te depilas, tu piel no queda instantáneamente suave.  Al darte un baño, apreciarás tu piel suave y tersa. Sin embargo, al salir de la regadera notas que tu piel se ve opaca. Esto se debe a que las cuchillas al eliminar los vellitos, quitan también la capa superior de piel. Como resultado, la piel se reseca y quedan vellitos enterrados. Si no quieres que eso suceda, toma nota de esto.

Con ayuda de los siguientes consejos mejorarás tu depilación.

  • Usa los productos específicos para mujer (rastrillo y cremas).
  • No te rasures en seco, debes humedecer la piel para reducir el riesgo de sufrir cortaduras.
  • Usa la cantidad de agua necesaria, tampoco te excedas porque se reseca tu eidermis.
  • Usa espuma en lugar de jabón, pues este no está diseñado para ayudar a rasurar.
  • Limpia tu rastrillo solo con agua, para evitar dañar las navajas.
  • Cambia tu rastrillo con frecuencia. Se estima que la vida de un rastrillo es de 8 a 10 rasuradas de piernas y axilas (esto se calcula si se rasuran ambas zonas al mismo tiempo).

DIY efectivo

Aplica la siguiente pasta para ayudar a desenterrar los vellos.

Ingredientes:

  • ⅓ de taza de aceite de coco
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva (también puedes elegir entre aceite de almendras dulces o jojoba)
  • ⅓ de taza de manteca de karité
  • 2 cucharadas soperas de jabón de castilla líquido

Preparación:

  1. Derrite la manteca de karité junto con el aceite de coco. Mueve constantemente para evitar que se queme la mezcla.
  2. Agrega el aceite de oliva y revuelve bien.
  3. Retira del fuego y pasa la mezcla a un recipiente con tapa.
  4. Espera a que quede bien solidificada la mezcla.
  5. Remueve con una pala para suavizar.
  6. Bate hasta que se esponje y añade el jabón de castilla.
  7. Pasa la mezcla a otro recipiente con tapa, cierra bien y guarda en un lugar seco y fresco.

Los ingredientes duran bastante siempre que no estén en contacto con el agua. De ocurrir puede echarse a perder pronto. Lo más recomendable es que sólo separes la porción que utilizarás. Ten cuidado si estás descalza, pues podrías resbalar con lo que caiga de los aceites.

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