Desde chiquita me mordía las uñas y ahora me arrepiento

  No se cómo o por qué, pero recuerdo que desde los 7 años me mordía las uñas. Mi mamá intentó todo para que dejara este feo hábito: desde regaños, hasta barniz de ajo y vendarme los dedos. Funcionaba por ratos, pero nada lo curó en verdad. Ahora que ya soy adulta y quiero lucir un manicure de lujo, me arrepiento. De entrada, se me enchuecaron los dedos y ahora que hago todo por no mordérmelas, cuando logro que crezcan, se rompen a la primera.

¿Por qué nos mordemos las uñas?

Hay muchos motivos por los que nos mordemos las uñas, desde nerviosismo y ansiedad, hasta traumas de la infancia. Sí, así de grave puede ser. Además, al morderlas puedes dañar permanentemente tu boca, dientes y encías. Yo pensaba que sólo era un poco de nerviosismo y ya. ¿Qué malo puede pasar si vuelven a crecer? Pues no, estaba muy equivocada.

Daño permanente

Mi abuela siempre me decía: “Las manos son tu carta de presentación”. Y tenía toda la razón. Nuestras manos reflejan la salud y seguridad en nosotras mismas. Unas manos cuidadas y limpias dejan una excelente  impresión en cualquier lugar donde estés. Por tanto, morderse las uñas no sólo da una pésima impresión, sino que puedes hasta tener infecciones en las manos a causa de ello. Los daños de la cutícula y la piel de los dedos pueden derivar en infecciones bacterianas y virales. Además, se producen deformaciones de los dedos e incluso la uña puede perderse para siempre. Yo paré a tiempo, antes de tener infecciones, pero sí tengo los dedos chuecos.

Uñas débiles

Ahora ya no me las muerdo, a menos que esté en una crisis de estrés. Y si eso pasa, ya lo noto mucho más rápido y conscientemente decido no morderme las uñas. El problema es que después de tanto tiempo mordiéndolas y de intentar todos los remedios, mis uñas son muy delgadas. Si logro que crezcan, se debilitan y rompen a la menor provocación. Y, peor aún, si una se rompe, no puedo evitar empezar a morderme las demás.

Gelish y postizas, mala idea

Además de todos los barnices con ajo y vitaminas que te puedas imaginar, empecé a ponerme uñas postizas o gelish para ver mis manos lindas. Funcionó, dejé de morderlas y mis uñas crecieron. El problema fue que crecieron muy débiles. Cuando usas uñas postizas o gelish, debes dejar descansar a tus uñas entre cada manicura. Y no sólo eso, vitaminarlas más de lo normal para que crezcan fuertes. En mi caso, ya estaban débiles, así que esto no fue la mejor solución. Claro que mis manos se veían de lujo mientras duraba pero al quitarlas, no me fue nada bien.

Lo único que funcionó

Encontré que la clave para no querer morderme las uñas era ver mis manos lindas. De alguna forma, voltear y ver mis uñas en buen estado me hacía detenerme. Pero ya dijimos que las postizas y gelish las dejaron peor. Así que la solución fue hacerme manicura cada semana o, mínimo, cada quince días. Además, encontré un lugar con buenos precios donde te dejan las uñas lindas y hasta te dan masaje en las manos ¡deli! Así me motivé a ir cada semana y ahora mis uñas han empezado a crecer sanas. Sí, mis dedos siguen algo chuecos, pero me di cuenta a tiempo. Así que si sufres de este mal, mejor haz un esfuerzo porque te prometo que, a la larga, te vas a arrepentir.

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