Así me hice fanática del glow en mi makeup

Siempre me ha gustado que mi maquillaje se vea sencillo, pero que realce los mejores puntos de mi rostro. Por ello sólo utilizaba delineador, tres capas de rímel y un labial de impacto en terminación mate. Mis cejas son bastante pobladas, por lo que sólo las peinaba ¡y listo! Sin embargo, desde que el iluminador tuvo un revival siempre veía reseñas y se antojaba usarlo. Un día me decidí y esto sucedió…

Primero leí mil reseñas

No soy fan de utilizar mucho makeup, pero me encanta ver reseñas de paletas, labiales, bases, etc. Además, soy una fanática del cuidado de la piel por lo que en mi tiempo libre veo algunos blogs de belleza. Un buen día encontré  reseñas de iluminadores y me dio curiosidad, pero no la suficiente. Además, a muchas blogueras les encanta aplicarse muchísimo iluminador, hasta parecían focos. Eso no me gustaba ni un poquito, por lo que sólo veía los productos y sus cualidades pero no más. Otro factor era que no había tantos iluminadores de farmacia y los de alta gama eran muy costosos y no te aseguraban ser de los mejores.

Cómo conseguí el iluminador perfecto

Siempre he preferido comprar maquillaje de farmacia antes que de alta gama. Creo que en muchas ocasiones la relación entre calidad y precio es muy dispar. En este sentido es muy sencillo encontrar productos de buena calidad a un precio razonable. Además, si no son buenos, la inversión perdida es poca. En cambio si compras uno de alta gama y mala calidad, pues te duelen el corazón y el bolsillo. Por eso decidí probar un par de iluminadores de farmacia y estas son las pautas que me ayudaron a elegir el mejor.

  • Calidad de los pigmentos: que no sean muy volátiles, pero se difuminen adecuadamente.
  • Si el color es fácil de conseguir. Recuerden que las marcas de farmacia siempre replican los tonos de alta gama excepto las ediciones especiales.
  • Durabilidad del producto.
  • Facilidad de aplicación ya sea con los dedos, brochas, esponjas.
  • Calidad de la fórmula.

Así me lo aplico diariamente

Finalmente, elegí un iluminador de farmacia que tenía una buena fórmula y su precio no era excesivo. Comencé a utilizarlo sólo en ocasiones especiales o cuando iba a salir por la noche. De esa forma me servía para resaltar los ángulos de mi rostro. Sin embargo, vi que podía utilizarlo durante el día con un maquillaje discreto y muy poco blush. El secreto era utilizarlo sólo en los pómulos y en el arco de cupido. En los días que tengo una cita importante lo aplico en los pómulos, el huesito de la ceja, el puente de la nariz y en el arco de cupido. Solo se trata de toquecitos pues para nada queremos lucir como focos.

¿Tú cómo utilizas tu iluminador?


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