Terapia de meditación y bondage

Aunque meditación y bondage parecen dos palabras que no deberían estar juntas jamás, ha surgido una nueva tendencia de meditación que encuentra la comunión entre ambas prácticas. Esta terapia de meditación no tiene nada que ver con el sexo, la violencia, la misoginia, látigos o cadenas. Se trata de llegar a estados extremos de relajación.

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De acuerdo con un estudio psicológico, las prácticas de dominación, sumisión y sadomasoquismo o bondage podrían generar estados de conciencia parecidos a los que generan la meditación y el yoga. ¿Los beneficios?: menos ansiedad y relaciones más estables. Esta es solo una de las muchas opciones que han surgido que combinan sexualidad y espiritualidad.

 ¿Cómo funciona?

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Este tipo de terapia es guiada por un profesional. Éste ata con cuerdas y somete a la persona que está tratando. La práctica se da en un ambiente de respeto y comunicación y puede parar cuando el participante así lo pida. Esta situación de sometimiento te lleva a un estado de relajación.

¿Por qué sirve?

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Resulta que al estar en una posición de sometimiento y de “receptor del dolor” se reducen algunas funciones del cerebro en una región vinculada con el control ejecutivo, la memoria de trabajo y otras operaciones de alto nivel. Durante este estado de sometimiento, existe una descarga de endorfinas. Esto mismo sucede durante el sueño o al realizar ejercicios de concentración.
Este resultado es similar al que se obtiene mediante la meditación y el yoga. De alguna manera se encuentra dicha en la sumisión, la humillación y el dolor, en una especie de superioridad mental al obtener mayor dominio sobre uno mismo.

Las presión de las ataduras en el cuerpo de las personas que lo practican la describen como un abrazo. Gracias a este “abrazo”, la oxitocina, también conocida como  la hormona del amor, se libera generando una sensación de bienestar.

¿Qué opinas de esta terapia? ¿Te animas a probarla?

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