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Viajar en moto al menos una vez en la vida te hace ver el mundo de un modo distinto

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Viajar en moto es una de las actividades consideradas más peligrosas. Peligrosa porque tu cuerpo carece de protección y está más expuesto a sufrir daños. Hay razón en eso, porque ni el mono ni el casco te protegen de sufrir algún daño interno. Sin embargo, es una experiencia que pocas personas vivimos de tal modo que podemos disfrutarla.

No es sólo para hombres

Anteriormente se pensaba que el motociclismo era una actividad meramente para hombres, pero no es así. Las mujeres podemos disfruta igual de esta pasión en compañía de un hombre o solas. La primera vez que me subí a una motoneta iba acompañada.  Además, fue muy excitante saber que el viento podía chocar de frente con mi rostro. Sin embargo, preferí usar casco por seguridad, pero aún así sentía el aire chocando contra mi cuerpo y mis manos. En la motoneta no iba tan rápido, así que la adrenalina no era tanta. Pero sabía que valía la pena comenzar por ahí.

Disfruta el momento

Debo confesar que las primeras veces que me subí a la motoneta tenía un poco de miedo. Miedo no de mi piloto, sino de los carros o camiones que se atravesaban en nuestro camino. Con el paso de los meses me fui acostumbrando y realmente era divertido andar así. Casi después de un año, cambió el juguete por una moto más grande. La emoción era mayor porque la velocidad aumentaría. Confiaba por completo en mi piloto, así que no tenía miedo cada vez que me subía a la moto. Lo mejor era cada vez que salíamos a carretera, ahí estaba la adrenalina y felicidad pura.

Experiencias inolvidables

Una de las mejores cosas de viajar en moto es que gastas menos dinero, puedes llegar más rápido a tu destino y disfrutas de maravillosos paisajes de un modo completamente distinto a ir en auto. Lo único que debes tener muy claro es si realmente quieres subirte o disfrutar o sólo hacerlo por compromiso. Al hacerlo por gusto disfrutas de la compañía y del viaje. Además conoces a muchísima gente que también ama esta pasión. Ni siquiera te pasa por la mente que muchas de estas personas son abogados, médicos o profesores. Desafortunadamente, por algunos se les hace mala fama a todos. Pero así como hay malos conductores, hay muchos otros que son increíbles personas arriba o abajo de la moto.

No importa que tengas miedo, ¡hazlo!

En muchas ocasiones, debo ser sincera, el miedo quería apoderarse de mí. Algo en mi mente me decía que no lo hiciera. Debo aclarar que tengo una pequeña hija de no más de 5 años. Muchas veces la familia se enojaba conmigo porque sabían que andar en moto es realmente riesgoso. No estaban de acuerdo con lo que hacía porque, en palabras de ellos “me ponían literalmente en las manos de la muerte”. Un poco absurdo, aunque cierto, pero tuve que mostrarme un poco egoísta. Alguien alguna vez me dijo que no tenía que privarme de vivir por tener hijos. Los hijos toman su camino y tú no puedes dejar de hacer cosas por ellos. Fue por eso, que aun sabiendo que podía ser la última vez que veía a mi hija lo hacía. Sé que tal vez fue estúpido, pero valía cada momento que subía en ese caballo de metal. La última vez que me subí a una moto, ya era una de carrera.

Hace tres meses que no subo a una moto, pero espero muy pronto volver a hacerlo. Tal vez sea arriesgado y no lo haría con cualquier persona. Pero si de algo estoy segura es de que, aunque no sea con el mismo piloto, lo haré por darle un poco de excitación a mi vida. Ese sentimiento de adrenalina y compañerismo no lo sientes con cualquier actividad. Desde mi punto de vista, debes subirte a una moto alguna vez en la vida, siempre con la protección adecuada. Todo se disfruta más cuando se hace con prudencia y cuidado.