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Pros y contras de tener hijos a los treinta y tantos; soy hija de una mamá treintañera y esto es lo que pienso

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Cada día menos mujeres toman la decisión de ser madres jóvenes. Aunque a algunas les gustaría, su carrera y otras cuestiones dentro de nuestra sociedad nos orillan a ser mamás a los treinta. Algunas dicen que es lo ideal mientras otras opinan  lo contrario… Pero ¿qué pasa con las chicas que fuimos criadas por mamás de treinta y tantos? Creo que no hay mejor forma de tomar una decisión que escuchando a la voz de la experiencia. Tener hijos a los treinta y tantos va a ser una aventura.

A reserva de lo que pueda pensar mi madre de este post. Creo que debo advertirles a las chicas que quieren tener hijos a los treinta y tantos que en esta vida todo tiene pros y contras, finalmente la decisión es solo tuya.

Lo que yo recuerdo

Fui una bebé planeada y querida no hay duda alguna. Además puedo presumir de tener al mejor papá de este mundo. Por supuesto que no todo fue miel sobre hojuelas. No me malentiendan ser hija de una mujer que tuvo hijos a los treinta y tantos ha sido lo mejor que pudo pasarme en la vida, aunque sí tuvo pros y contras. Si tú estás a punto de ser mamá, definitivamente tengo algo qué decirte. Por muchas razones.

El gran contra: falta de paciencia

Temo decirte que es un contra rotundo. Definitivamente a los 30 tu paciencia ya no es la misma. Finalmente el estrés y la energía se manejan de formas muy diferentes a cuando tenías 20. No me lo tomes a mal, en realidad no creo que sea porque antes eras más jovon y aguantabas. La carga de trabajo a los 30 no es ni remotamente similar a la que tenías a los 20. Creo que para mi madre fue bastante difícil tener la paciencia para criarme cuando niña, y si para mí fue algo evidente, para mi hermano que llegó 3 años después lo fue aún más. Tener un bebé a los 30 significan desveladas y berrinches. Por si fuera poco, significa que vas a tener cuarenta y tantos cuando sean adolescentes, lo cual implica salidas de noche y drama de hormonas, lo que va a ser un lío para ti.

Jugar y jugar: ¡bye, energía!

Como todos los niños, de chica tenía una gran cantidad de energía. Por si fuera poco siempre fui hiperactiva y mientras yo corría y trepaba por todas partes, mi mamá solo podía tener la misma cara de fastidio siempre. Creo que depende mucho de la personalidad de cada persona cómo asume el rol de mamá. A lo que voy es que a los 20 todavía tienes la energía de perseguir a un pequeño por toda la casa. En cambio, al tener hijos a los treinta y tantos por lo general ya no eres tan paciente ni activa como para disfrutarlo.

La relación madre – hija

Siendo muy franca, creo que la edad de mi mamá tuvo mucho que ver en que nuestro lazo no fuera tan fuerte hasta que llegué a ser un adulto. Cuando niña no existió mucha identificación entre ambas. Esto no quiere decir que me sintiera como una niña no amada. El amor fue hermoso e incondicional como hasta la fecha. Sin embargo, mi relación con ella mejoró dramáticamente hasta que dejé de ser una adolescente. Esto lo atribuyo a que ella se sintió identificada conmigo hasta ese momento.

Super educación

También he de confesar que durante muchos años de mi vida comparé mi educación con la de otros niños. Encontré en mi camino amigas que, igual que yo, fueron educadas por una mamá de 30 o más. Mientras pasaron los años las diferencias entre las chicas que fuimos educadas por mamás de 30 y las de 20 se hicieron muy evidentes a mis ojos.

  • En cuanto a mi autoestima, mi mamá  se dedicó arduamente a fomentarla. Ella siempre procuró que me sintiera bien conmigo misma. Me enseñó a aprovechar las cosas que me hacen diferente a mi favor.
  • Mi educación fue realmente buena. Tuve oportunidad de asistir a muchas clases extras, de hacer deporte y actividades culturales gracias a que mis papas tenían la capacidad económica para darme una educación privada. Gracias eso pude conocer mucha gente.
  • Relaciones diferentes: mi mamá siempre buscó hacer de mí una mujer independiente. Crecí en un hogar donde las cosas se resolvían con discusiones inteligentes. Aunque escuché muchas peleas de adultos, mis padres emocionalmente inteligentes me enseñaron sin querer a resolver las cosas hablando razonando con los demás.

La pregunta del millón

He repetido esta historia incontables veces en mi vida a muchas mujeres. Así que al final siempre me preguntan: “¿Serías mamá a los 30?”. A lo que siempre respondo: “Creo que es una cuestión muy personal, pero para mí es un rotundo NO”. Creo que preferiría tener hijos antes de cumplir 30 si estos aparecieran en mi plan de vida. Pues si bien yo no tuve una mala infancia, me gustaría disfrutar al máximo mi embarazo sin riesgos. También de vivir los primeros años de mi bebé con mucha pasión y mi energía intacta, y su adolescencia del aún siendo joven.

Con esto no quiero decir que mi vida siendo la bebé de una mamá treintañera haya sido gris. Al contrario, creo que cada mujer es responsable de sus decisiones y sea cual sea es super respetable. Tener hijos a los treinta y tantos o a cualquier edad es maravilloso.