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¡No puedo llorar… por los antidepresivos!, se siente muy extraño

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Ni llorar, ni pensar correctamente, pareciese que una parte de mí ha quedado completamente adormecida. Sin embargo, en vez de sentir temor, frustración o tristeza no puedo sentir absolutamente nada. Es como si la bruma hubiese bajado y estuviera constantemente frente a mí. El tiempo pasa sin que yo pueda hacer nada al respecto… Así se siente tomar antidepresivos.

Me sentí así durante aproximadamente cuatro meses mientras consumía antidepresivos. Específicamente me recetaron inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI). Hace algunos años tuve una depresión muy fuerte a causa de problemas personales y decidí consultar a un profesional cuando los ataques de pánico no cesaban… Si nunca has tenido un ataque de pánico, no puedes llegar a imaginar la completa desesperación en la que se hunde tu cuerpo a cada minuto.

Dentro de un ataque de pánico

Es una sensación de lo más particular. Cuando experimentas un ataque de pánico el temor a la muerte es lo más real que puedes sentir. De repente cada latido de tu corazón comienza a resonar sin parar en tu cabeza. Mientras las cosas dan mil vueltas a tu alrededor, tu cuerpo sucumbe ante el miedo (irracional) de un paro cardíaco. Estos ataques de pánico pueden empezar con la situación más inocente de todas. Recuerdo muy bien el primer ataque que me dio. Iba caminando por el patio de mi preparatoria cuando los problemas en mi mente comenzaron a abrumarme. Entonces, de un momento a otro el miedo a morir comenzó a crecer como un cáncer dentro de mi mente. No pude más y caí al suelo sin poder decir absolutamente nada, paralizada sin poder reaccionar. Fue la primera vez que hablé con una psicóloga.

Después, los antidepresivos

Después de muchas consultas psicológicas, me refirieron a un psiquiatra. Él sugirió un par de antidepresivos para ayudarme a salir de la situación tan gris en la que me encontraba. Los consumí durante cuatro meses hasta que ya no los toleré. La vida corre de forma diferente cuando consumes estos medicamentos. Es como si estuvieras viviendo en un sueño intermitente. Si en ese momento me hubieran dado una mala noticia, creo que ni siquiera lo habría procesado. El color de las cosas, los olores, sabores, absolutamente todo se sentía falso. El insomnio era lo peor. Cada noche era igual: solo veía  el techo durante horas con los ojos abiertos queriendo sacar de mis adentros algo que estaba ahí oculto, pero latente. Un buen día desoyendo los consejos de mis doctores dejé los antidepresivos.

Encontré una forma de salir de ese hoyo

Pasaron otros seis meses desde que dejé los antidepresivos hasta que por fin logré salir de mi depresión. Sin medicinas ni consultas psicológicas. Pasé la mayor parte de mi tiempo dedicada a encontrar mi espiritualidad y centrándome en mis dibujos. Siempre he sido una mujer creativa y con la ayuda de mi profesor de arte, algunas meditaciones y la entrada de una persona muy especial a mi vida salí de ese hoyo en el que estuve por mucho tiempo. No dudo que los antidepresivos puedan ayudar a muchas personas a salir de una depresión. En mi caso no fue así. No puedo recordar una época más gris que cuando estaba medicada.

Finalmente, creo que cada persona es capaz de salir de una depresión con mucha voluntad. Te diré que no fue nada sencillo, pase por muchos problemas, heridas y situaciones autodestructivas para tener una vida normal y feliz de nuevo. Aun con todo no me arrepiento, pues la depresión es una lucha interna. La gané, sigo viva, feliz y con un futuro para hacer lo que yo quiera de él.