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Tener hijos: la plática incómoda, pero necesaria

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Llega un momento en la vida de toda relación en que las cosas empiezan a ponerse un poco más serias. Es entonces cuando todas esas duda acerca del futuro tienen que empezar a despejarse. Entre tantas preguntas resalta una: tener hijos: la plática incómoda pero necesaria.

¿Es necesaria?

Es imposible que no le pase por la cabeza esto a una mujer que quiere tener una familia. El pensamiento de tener hijos es algo natural y latente desde que las cosas se empiezan a acomodar. Finalmente cuando quieres estar con alguien por el resto de tu vida la idea de una familia es sumamente tentadora. En las relaciones de mucho tiempo los comentarios acerca de formar una familia comienzan a presentarse con más frecuencia, lo malo es cuando la pareja nunca ha tenido “la plática” acerca de su futuro.

Es importante que hables con él de lo que tú pretendes si llegan a formar un matrimonio. Entonces, ¿es necesaria esta plática? ¡Por supuesto! ¿Qué pasaría si el hombre que amas te dice cuatro meses después de la boda que nunca ha pretendido tener hijos? ¡Vaya embrollo en el que te vas a meter!

La hora de preguntarle

Escoge algún momento para preguntarle cosas importantes. No te recomiendo que lo cites en un café y le des un lista de todo lo que te gustaría tener en el supuesto matrimonio. El momento debe ser espontáneo, justo cuando se surja el tema. No comas ansias, pues evidentemente puede asustarse. A ningún hombre le agrada sentirse acorralado. Ten tacto cuando le preguntes y hazlo de la forma más casual posible.

Hazle ver que es importante que hablen del supuesto futuro, pues la comunicación en pareja es lo único que va a sostener un matrimonio. Habla con él de cuántos hijos le gustaría tener, la forma en la que los educarían, etc. Sé que parece super precipitado, la mayoría de las parejas espera hasta después del matrimonio. Es aquí donde empieza el conflicto del nombre, educación, niñera, responsabilidades y hasta el hecho de que uno de los dos no desea ser padre.

¿Y si él no quiere?

La realidad es que esta plática puede salir perfecta o puede abrir una brecha entre la pareja. Si uno de los dos no quiere tener hijos y al otro le causa una gran ilusión ser padre, habrá que discutirlo. Simplemente no puedes obligar a tu pareja a hacer algo que no quiere. Al igual que él no te puede obligar a ti. Es la base de toda relación y se le llama respeto. Hoy en día las cosas son muy diferentes en una pareja. Hay cientos de oportunidades allá afuera para los que quieren y no desean hijos.

Después de todo debes poner en una balanza qué es lo más importante para ti, pues aunque ames con locura a tu pareja, quizá él nunca llegue a aceptar la idea de ser padre. No es que su punto de vista esté mal, cada persona tiene derecho a decidir que es lo que quiere hacer con su vida.

Piénsalo bien.