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El divorcio no es la única forma de renunciar a un matrimonio

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Mantener un matrimonio a flote es mucho más que lidiar con el tiempo y la rutina del día a día. Hay muchas otras formas además del divorcio de renunciar a un matrimonio. De hecho, es mucho peor que el divorcio, ya que los esposos se encuentran tan desconectados entre sí, que encontrar el camino de vuelta a la felicidad puede resultar en tragedia.

Encuentra las señales de esta situación para evitar que esto te pase y, en todo caso, actúa para recuperar tu vida o tu matrimonio. A la fuerza nada funciona. Llegado el momento de la verdad tendrás que tomar una decisión. Finalmente, de nada sirve estar con una persona a la que ya no amas. Renunciar a un matrimonio no es lo ideal, pero tampoco está mal cuando la relación esta muy dañada.

No escuchas a tu pareja

No hay signo más evidente de que estás renunciando a tu matrimonio que no escuchar al otro. La comunicación dentro de un matrimonio es esencial. El día que esta comunicación falla, la relación se complica. Toda relación amorosa se basa en la comunicación, la falta de esta solo puede significar la disolución de una pareja. Mientras no haya comunicación será muy difícil encontrar el equilibrio dentro ustedes.

Le das vuelta a los problemas que hay en casa

Renunciar a un matrimonio es bastante sencillo. De hecho, no importa qué tan mal estén las cosas en casa, prefieres no pensar ni hablar de estas. Ocultas los problemas en algún rincón oscuro de tus pensamientos e intentas llevar una vida tan normal como se pueda. No es un secreto que algunas parejas pasan por algunos lapsus parecidos a la película El resplandor en su relación. Algunos matrimonios llegan a superar esta etapa en su matrimonio, después de todo la vida no es ni negra ni blanca, está llena de matices.

Evitas a toda costa llegar temprano a casa

Cuando un matrimonio se encuentra en crisis uno de los dos o ambos hacen de todo para no llegar temprano a casa. A veces incluso pueden irse a cenar solos con tal de no verse ni el polvo. Ante todo sabes muy bien que no hay otra forma de resolver los conflictos más que poniendo las cartas sobre la mesa. Dejar que el tiempo pase en esta situación puede ser una bomba para tus hijos y, por supuesto, para ti misma. Si la bomba va a explotar, ¿por qué no darle prisa? Quizás solo necesiten un empujón para solucionarlo.

No aceptas ante nadie que existe un problema

Mientras no tengas el valor de admitir que existe algo mal en tu relación, será perjudicial para ambos. El problema seguirá existiendo lo admitas o no. De hecho, puede que hasta empeore con el tiempo si ninguno de los dos tienen la disposición de enfrentarlo. Toma partido en el asunto. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Creo que ya lo sabes; deja de engañarte a ti misma.

Sucumbir ante la infidelidad

No hay nada peor que una infidelidad emocional, aparte de tener relaciones con alguien más. Cuando tu relación atraviesa un problema, la infidelidad no va a solucionar nada, al contrario solo ayudará a confirmar que estás renunciando a tu matrimonio.

Tomar la decisión de hablar con tu pareja del problema no es tan fácil, después de todo las malas rachas nunca suponen algo agradable. Antes de tomar cartas en el asunto, debes estar segura de en que posición te encuentras con respecto a esto. ¿Estás dispuesta a recuperar tu matrimonio?