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Me sometí a un peeling químico y no fue del todo malo

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Oír el término peeling químico no produce una gran confianza. No soy una fanática de los tratamientos estéticos; sin embargo, al estudiar cosmiatría hace unos tres o cuatro años me sometí a un sinfín de tratamientos de rejuvenecimiento. ¡Claro!, era parte de mi aprendizaje. No obstante, el mejor de estos tratamientos en mi opinión fue el peeling químico.

¿Qué es un peeling químico?

Te voy a explicar de qué se trata el peeling químico. Es un tratamiento a base de (valga la redundancia) sustancias químicas que hacen una abrasión en la piel y retiran de tres a seis capas de esta. Este procedimiento se lleva a cabo en muy pocos minutos, no puede exceder jamás de 15. Se usa para eliminar arrugas, manchas y acné y para disimular cicatrices. Es prácticamente una exfoliación profunda. Esta puede ser el inicio de un tratamiento estético que se puede combinar con otras técnicas. El tratamiento se puede realizar en diferentes profundidades según la afección de la persona. Finalmente, la recuperación dependerá de la profundidad y la calidad de la piel de cada paciente.

Así se hace el procedimiento

El procedimiento es super rápido. De hecho, la sustancia no puede permanecer mucho tiempo sobre la piel porque es abrasiva y podría quemarla. Así que me recosté sobre la camilla me colocaron un gorrito quirúrgico para sostener mi melena y comenzaron a limpiar con una suave espuma mi rostro, cuello y escote. Debo recalcar que el tratamiento debe incluir estas tres zonas para que no exista un cambio de color muy drástico entre la cara y el resto de tu cuerpo. Finalmente, después de retirar el jabón, me aplicaron una loción hidratante para no sentir tan estirada la piel.

Y aplican el ácido sobre la piel

En mi caso, aplicaron acido glicólico de profundidad media. Tengo que confesarte que mi piel siempre ha sido super sensible y aun así me atreví a pedir el termino medio para ver un resultado contundente. Así que con los nervios en la parte superior del estómago, sentí como poco a poco me untaron el ácido glicólico. Un poco de picor y ardor recorrió mi cutis mientras el ácido se comía literalmente algunas capas de mi piel. Permanecí con el ácido unos ocho minutos aproximadamente.

Quemó un poco, pero…

Me retiraron rápidamente la mascarilla en cuanto lo pedí. Debo reconocer que me excedí del tiempo y con ocho minutos fue suficiente para que me quemará un poco la piel. Así que si vas a recurrir a este procedimiento, te hago una gran recomendación: ¡no te aguantes! Después de que me retiraron el ácido, me aplicaron una capa de crema con sedante para que mi piel se recuperara.

La recuperación

Finalmente me aplicaron protector solar y me dieron las indicaciones para tener una buena recuperación. Estas fueron las reglas que tuve que seguir por aproximadamente un mes:

  • Nunca salir sin protector solar.
  • No dejar que el sol tocará mi piel.
  • Aplicar una buena cantidad de crema hidratante.

Fue algo doloroso realmente, pues las quemaduras de piel son muy molestas. Sin embargo, con un poco de crema y siguiendo las recomendaciones de mi maestra, mi piel se regeneró rápidamente y después de unos cuatro días el resultado ya era visible. Es un tratamiento agresivo que requiere mucho cuidado y que un profesional serio lo lleve a cabo.

Cambios en mi piel

Los cambios en mi piel fueron rotundos:

  • Mi tono de piel se unificó y casi desaparecieron las pequeñas cicatrices de acné que tenía.
  • Soy una mujer pecosa, y no, las pecas no desaparecieron, pero su color se atenuó.
  • Mi piel se volvió más suave.
  • El poco acné que tenía terminó de salir y mi piel sano más rápido.

Definitivamente lo recomendaría. No obstante, el resultado depende mucho del estado en el que tienes la epidermis. Antes de someterte a él, consulta a un especialista para saber si es la mejor opción para ti.