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Dejé de comer azúcar un mes y esto fue lo que sentí

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Soy una de esas personas que ama los dulces al por mayor, el chocolate es mi perdición. Juro que si pudiera comería un pastel de chocolate yo sola, pero no lo hago porque sé que comer azúcar en exceso es malo para mi salud. Sin embargo, jamás me había atrevido a dejar de comer tanta azúcar por muchos días consecutivos.

Inicia el reto

Después de saber que el azúcar no es tan buena para mí, me costó un poco de trabajo tomar la decisión correcta. Luego de unos días decidí hacer algo muy arriesgado, al menos desde mi perspectiva. Me propuse a mí misma dejar de comer azúcar por un mes para ver cómo me sentía.

Primera semana

La primera semana del reto no se me complicó demasiado dejar el azúcar. Sólo me alejé de las tienditas y de los puestos de dulces. Todo parecía ir de maravilla, aunque al final del primer día comencé a notar algo distinto, pero no le di mucha importancia realmente. Al segundo día, todo era diferente. Amanecí un poco cansada y de mal humor, pero no lo relacioné con el consumo de azúcar. Hacia el mediodía sentía hambre y no tenía suficiente energía, lo único que pensaba era en dormir.

¿Qué como entonces?

  Justo en ese momento, cuando habían transcurrido dos días, comprendí que mi cuerpo empezaba a reclamarme por no darle azúcar. Pensé que no podría vivir una semana sin al menos un caramelo. Al principio me costó mucho trabajo encontrar qué comer para satisfacer mi ansiedad. Sé que hay muchas otras opciones que son más saludables, pero yo no quería. Tenía que acostumbrarme a una nueva rutina…

Segunda semana

Después de dos semanas noté mejoría en mi organismo, pues tenía más energía, más apetito, mi sentido del humor era mejor y me levantaba sin tanto problema. Lo más curioso es que jamás pensé que dejar de comer azúcar me hiciera sentir bien. Yo creía, por el contrario, que si comía más dulce tendría más energía durante todo el día. Además, acudí con mi médico de cabecera para que llevara el control de mi mejoría. Me explicó que el aumento en mi apetito se debía a que había dejado de ingerir azúcar. Los alimentos comenzaron a saciarme más y evitaba los alimentos dulces.

Tercera semana

El doctor me pidió análisis para que viera la mejora desde dentro. Los triglicéridos (tipo de grasa que almacena calorías adicionales) mejoraron y ayudaron a que mi colesterol fuera bueno. Además, también noté mejoras en mi hígado, que estaba teniendo daños como si yo fuera una alcohólica.

Cuarta semana

Para la cuarta semana, el cambio no sólo lo percibía en mi estado de ánimo, apetito y sueño. Mi piel también obtuvo un mejor aspecto. El azúcar en exceso estaba dañando la elastina y el colágeno. Sin embargo, al dejar de consumirla, mi piel mejoró. Además, leí que esto ayuda a prevenir los signos del envejecimiento prematuro. No me arrepiento de haber dejado de lado el azúcar. Si quieres mi consejo, lo mejor es que te alejes por completo de ella. Te sentirás y verás mucho mejor en poco tiempo.